Si los hijos la pasan bien, madres y padres la pasan bien. Por eso vacacionar con niños no es una misión imposible, pero sí requiere una organización adecuada para que todos los integrantes de la familia disfruten.

Aquí 10 claves muy importantes para planificar unas vacaciones disfrutables y relajadas:
1- Reservar un sitio al llegar. Después de un viaje cansador, nada más estresante que tener que recorrer la zona para elegir hospedaje con un bebé llorando o un niño agotado. Lo ideal es hacerlo desde casa, aunque sea para tener una habitación donde pasar los primeros dos o tres días. Si pagar por dos semanas de alojamiento sin conocerlo en vivo y en directo puede parecer demasiado arriesgado, esta es una buena opción; tomarse un par de jornadas para estudiar la zona y más tranquilos, buscar opciones para el resto de la estadía.

2- Privilegiar una buena ubicación. Ya sea que se elija casa, hotel o apart, los adultos con bebés, niñas y niños, suelen pasarla mejor cuando se alojan en lugares a una distancia prudente de negocios donde aprovisionarse de lo elemental. Y bien conectados, con las principales rutas y vías de transporte a la hora de moverse, llegar o partir.

3- El emplazamiento más acertado. Va a depender de cada tipo de viaje. Si son vacaciones en la playa, es decisivo que esté cerca del mar. Con un bebé habrá que ir y venir, por la mañana y por la tarde. También es frecuente tener que regresar al hotel por haber olvidado algún elemento indispensable.

4- Prestar atención a servicios e infraestructura. Los alojamientos espaciosos, con predios al aire libre y posibilidad de contacto con la naturaleza resuelven varios aspectos. Mejor si cuentan con playroom, juegos, quinchos, plazas blandas donde pasar el tiempo si está lluvioso o en las horas prohibidas de sol. Los sitios que ofrecen actividades recreativas para niños no siempre son tan útiles para los que viajan con bebés o niños muy chicos. Un bungalow o departamento en un club o complejo con servicios de comidas es una gran opción. Permite conocer a otras familias y tener cuestiones básicas resueltas.

5- Consultar por equipamiento. Es importante preguntar de antemano por la posibilidad de disponer de una cuna. También por las características del equipamiento electrónico: un televisor y un DVD garantizan un rato de entretenimiento al bebé y a los papás, que pasarán allí buena parte de sus noches, con el niño dormido.

6- Considerar medidas de seguridad. Reservar ambientes sin escaleras interiores ni balcones. Consultar si se puede disponer de redes de protección.

7- Preferir alojamientos con cocina y heladera. Aunque sean pequeñas y solo sirvan para salir del paso, son decisivas en las rutinas cotidianas. Con el bebé cansado de un día al aire libre, una comida sencilla -fideos, arroz, papilla, sopa- resuelve una cena rápida después del baño, en momentos en que salir a comer afuera, aunque más no sea al restaurante del hotel, implicaría un enorme esfuerzo por parte de grandes y chicos.

8- Piscinas bienvenidas. Aunque se veranee a orillas del mar, hacen la diferencia con un bebé, niña o niño que no puede estar en la playa en las horas de sol intenso o con demasiado viento. En invierno, una piscina de agua caliente hará las delicias de toda la familia.

9- Imaginar la noche de los adultos. Los sitios que cuentan con un bar o un lindo restaurante, o con la posibilidad de pedir delivery, pueden resultar salvadores. Lo importante es tener opciones para elegir, y no quedar atrapado en un único plan. No olvidar llevar películas, libros, música. Los adultos necesitan también planificar estos espacios en función de sus deseos y afinidades.

10- Buscar un hogar lejos del hogar. En los viajes con hijas e hijos pequeños, los alojamientos no sólo se usan para dormir a la noche. Son el refugio donde mantenerse a salvo del sol en los horarios pico, el espacio de actividad tranquila después de un paseo, el lugar de los juegos, las siestas. Madres y padres necesitan contar con ambientes agradables donde disfrutar de todas estas instancias de convivencia intensa con sus hijos, y donde relajarse y pasarla muy bien una vez que ellos se duermen.

Por María Eugenia Ludueña, autora del libro “Viajar con bebés y niños pequeños. Guías del Club de la Upa”, Editorial Albatros.