La artista rosarina Romina Carrara fue elegida para presentar su muestra de dibujos «Los chepiques» en el Espacio Cultural de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI Argentina – CABA) en el circuito Recoleta de Gallery Night.

Las imágenes exhibidas relatan la historia de un pueblo imaginario de características extraordinarias. La muestra incluye una edición especial del libro «Los chepiques» publicado en la editorial Minusculario.

Lugar: Espacio Cultural OEI – Paraguay 1514 – CABA
Día y horario: viernes 4 de octubre de 2019, de 18 a 21 hs.

La muestra:
Los chepiques, dibujos de Romina Carrara, es una muestra que incluye grandes dibujos sobre lienzo, tintas, pasteles, grafitos, acuarelas y además la edición especial y única del libro Los chepiques (publicado por Minusculario ediciones).

De la inmensa constelación de seres imaginarios que han atravesado la historia, Carrara desprende uno, lo evoca, lo inserta en un momento y en un lugar y lo reviste de nuevos misterios. La criatura elegida es en casi todo igual a los humanos, excepto por su característica más sobresaliente: los ojos, la nariz y la boca se ubican en el pecho; carece de cabeza y cuello. Estos seres han sido descriptos, nombrados y representados por diversos referentes desde la Antigüedad. Naturalistas, cartógrafos, cronistas y adelantados han contribuido a alimentar este bestiario monstruoso, muchas veces con el fin de ilustrar informes de habitantes de tierras desconocidas. En épocas de la conquista de América, no pocas crónicas demostraban la creencia de que estos acéfalos, entre otras razas monstruosas, habitaban las tierras del nuevo mundo. En parte explicación de lo inexplorado y lo desconocido, estos relatos buscaban también alimentar el temor a lo extranjero, a lo extraño y distinto, justificando la aniquilación y la matanza en los territorios conquistados.

La autora de Los chepiques se apoya en este sustrato imaginario compuesto de textos e imágenes, para generar con sus propias palabras y sus propios dibujos una visión singular. A lo largo de esta ficción ordenada en diez capítulos, recorre la huella de eventos históricos- desde la época de la conquista hasta mediados del siglo XX- nutrida de aquellas señales que han dejado las obras de arte: son reconocibles las alusiones a la literatura y la pintura argentinas. Imagina la autora una historia olvidada de registros perdidos que demostraban la existencia de estos seres monstruosos en el territorio del Río de la Plata.

El libro lleva por nombre «Los chepiques», nombre compuesto, según reza el primer capítulo, por “Chest” y “Speakers”, que significan “pecho” y “parlantes”. De esta manera denomina uno de los primeros cronistas (un corsario escocés) a los seres hallados en su exploración en tierras sudamericanas a fines del siglo XV. Escrito en un tono que alterna lenguajes como el enciclopédico, el documental, la parodia, la fábula, la historieta, el dibujo y la pintura, el libro apela a la tensión constante (que incluye a veces la contradicción) entre imagen y palabra.

Los acrílicos, los pasteles, las tintas, los grafitos y las acuarelas componen un recorrido sustancialmente figurativo, sin dejar de lado las inclinaciones a cierta abstracción que huye de lo descriptivo y pretende evocar lo misterioso y lo incomprensible.

Este experimento gráfico y literario, resultado de las huellas que han dejado las relaciones tumultuosas entre Sudamérica y España, pretende contribuir al imaginario cultural que comparten estos pueblos.