El sitio tiene un encanto arrobador. La gente es maravillosa y, sobre todo, la comida vuelve a las raíces de una manera amorosa por la carne bien argento. Canta el Gallo renueva la idea de la parrilla argentina. Evoca y proyecta.

Un hall, un salón, un sitio meas allea donde encontrar cobijo de las inclemencias del tiempo sin perder contacto con la naturaleza. Un ámbito para gozar del aire libre, aún en una parrilla. Con cierto tono de glamour y buen diseño, acompañado de rusticidad de vanguardia, las instalaciones espaciosas sugieren, desde la primera mirada, un encuentro distintivo con las carnes.

La parllla se ve, pero no se siente. Olfativamente está muy bien resuelto. El encanto de Canta el Gallo se percibe, en primera instancia, a través de los elementos y objetos del local. Al ingresar al mismo, en la recepción, se encuentra una cámara de frío que custodia diferentes cortes dejando en claro que la protagonista de la propuesta es la carne.

El establecimiento está ubicado en una agradable casona de madera que sobresale entre los modernos locales del Centro Comercial de Nordelta y se divide en tres diferentes áreas: un salón similar a un viejo almacén con una antiquísima vinoteca de hierro y cabinas de madera; una habitación recubierta, de paredes a pisos, de madera como si fuese una cabaña con una iluminación tenue a cargo de lámparas colgantes estilo araña de hierro que dispone de mesas para 2 y 4 personas y un deck al aire libre con bancos y mesas que se configuran según el número de comensales.

Además, ofrece un patio con juegos para niños.

Esta división de los ambientes genera cierta separación implícita, creando comodidad para los diferentes grupos de comensales. En todos los espacios priman materiales como la madera y el hierro y todo el entorno está decorado con muebles y accesorios estilo campo, como antiguos bancos de plaza, teléfonos y cajas registradoras del siglo XIX, mesas y sillas de madera maciza, barricas de vino, cascos de toro, faroles restaurados, objetos con la guarda pampa, cuadros con fotos de caballos y carteles de chapa vintage.

Pero se trata de comer
Aunque hay propuestas fuera del asado, casi es un pecado desviar la vista. Carnes Maduradas y Cortes Especiales. De la sección de Cortes Especiales se destacan el Corte Canta el Gallo de 600 gr y el Asado Especial a 5 Costillas que se vende por kilo: dos cortes especiales que tienen una elaboración previa a la cocción con 48 h de macerado. La sección de Maduración contiene tres cortes dry aged que son sometidos a un proceso de reposo en condiciones de temperatura y humedad controlada -en la propia cámara que se encuentra en la recepción- sometiendo la carne para su añejamiento progresivo. El resultado es una pieza mucho mas más tierna y con sabor más concentrado. Los imperdibles cortes madurados son el Bife de costilla de novillito en su presentación de 450 gr, un Bife de costilla de novillo por kilogramo y un T-Bone, también, por kilogramo. Por otro lado, en el apartado de Sugerencias, dentro de la sección de Parrilla, la casa ofrece deliciosas preparaciones con acompañamiento incluido como un Churrasco de Cerdo a la pizza de 300 gramos con papas fritas, un Pollo a la Champignon con espinacas a la crema o unas Ribs a la Barbacoa con papas y cebolla glacé.

Espacio, mesas amplias, rincones lindantes con la naturaleza, entroncado con la historia de la zona y con aroma a carne bien hecha y que sabe a casa.

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello