El mono camarero le hizo honor al título de la canción y terminó literalmente preso en una cárcel española.

La chinita presumida vivió mucho tiempo cerca del Aeropuerto de Barajas y trabajó en Caiga quien Caiga.

El gran Titiritero salía con la que la va de tonta pero se pasa de lista y viajamos los tres juntos por Marruecos. El Niño Magenta nació en el subte de Lisboa durante un viaje que hice con la Chica ChicMenea. Ella me regaló la bailarina que sale en la portada de este video.

Con la chica ChicMenea y el gran Titiritero vivimos unos meses en Malasaña, le alquilamos el 2° derecha de San Vicente Ferrer 17 a una pareja de españolas que había adoptado una bebé china, unas divinas las tres. La casa tenía un salón con dos balcones y estaba sobre dos bares: el Mercurio –uno de los pocos bares que aún pasa rock and roll en vinilos-, y el MaderFaker, un bar de funk muy angosto y buena onda. Nuestra calle se hacía simbólicamente peatonal y la gente se quedaba bebiendo literalmente en nuestra puerta.

El camello de Marruecos vendía hachís en su casa del barrio de Lavapies, muy cerca de la estación de metro Antón Martín, pero a veces paraba enfrente del antiguo Cine Doré. La groupie ninfómana era punky y tenía el pelo rubio corto, no me acuerdo su nombre. La nena bolchevique se llama Malena y es de Avellaneda. Estudió cine y saca lindas fotos.

Cuma y Jilvi son palabras en Carrilche, la lengua que las travestis se inventaron a modo de autodefensa. La dulce mariliendre me regaló 4 cassettes increíbles para mi último cumpleaños. El amo del Alplax me dio mi primer trabajo cuando me volví a Buenos Aires después de vivir en España durante 8 años. La hippie toxicómana que adora las pastillas se compró una casa rodante y se fue a vivir al sur.

La canción habla de los personajes que rondaban mi vida en mis últimos años en Madrid y mis primeros años de vuelta en Buenos Aires. Este era mi carnaval pero cada pequeño carnaval no es más que la reproducción a escala del carnaval mayor, y cada personaje cumple su papel en ambos casos.

Es más fácil saber odiar que saber querer, por eso es tan importante aprender a querer.