Queremos homenajear a todas las antepasadas que se animaron a morder la manzana del sistema, a las que fueron quemadas en la pira solo por tener un conocimiento instintivo y bailar libres bajo la luna. A las que no le pusieron prejuicios y tabúes a su cuerpo.

A las que no se bancaron el corset de la hegemonía. A todas las que lucharon por derechos básicos: como el derecho a decir a quien amar, o cómo amar, el derecho a estudiar, el derecho a expresarnos y trabajar en áreas públicas, que al parecer no combinaban con nuestro espíritu… A las que lucharon porque podamos votar y a las que asumieron compromisos sociales, artísticos, políticos, educativos, y científicos.

Hoy queremos decirle al mundo que millones de mujeres fueron silenciadas y borradas de las páginas de la historia. Búsquenlas, porque sino las desenterramos del olvido y la indiferencia estaremos condenados a un presente incompleto, injusto. Este es nuestro homenaje a las mujeres que lograron grandes hazañas a pesar de ser pobres, negras, analfabetas; a pesar de ser mujeres, pero sobre todo, por ser mujeres. Porque ser mujer y experimentarse mujer es una experiencia divina, llena de dones y talentos cósmicos. Y es obvio nuestro homenaje a todas las cantoras de nuestro país y del mundo.

A las que en el pasado atropellaron muros, denunciaron, y supieron ofrecernos un arte más accesible, desde aquel otro mundo mucho menos habitable para nosotras. Y en el presente es nuestro deseo haya menos mujeres pobres, con falta de oportunidades y accesos, asesinadas, maltratadas, explotadas, violentadas: oprimidas. Que haya más mujeres en todas las áreas de la ciudadanía, la educación y la cultura. Pedimos que se cumplan nuestros derechos, pedimos justicia. Gracias a vos, que SOS mujer, y a pesar de habitar un mundo que no está pensado para nosotras, creas belleza y das amor, desde tu ser artista, ama de casa, empresaria, periodista, mamá, hija, hermana… Pero sobre todo: luchadora.