Todo comenzó gracias a un encuentro fortuito con Los Truenos en una serie de ficción allá por otoño del 2018. Coque tocaba en la banda rival de la zona en esa serie y por eso eligió su apellido Tornado. Muy de la época 60s.

Había grabado The Inner Light de hacía un par de meses con videoclip, como juego. El video como excusa para grabar la canción y no al revés. Total, que buscó las canciones que tenía en el disco duro y publicó su primer disco el «24 años de éxitos» con Inner Light como sencillo promocional. Después se quedó en una anécdota todo eso hasta que el año siguiente en diciembre del 2019 con júbilo inesperado, ya que obtuvo un premio de compositor, volvería a grabar. También un poco fue por haber visto a los Carolina durante un rodaje en esos en los que hacía de extra.

«Ese sonido potente lo puedo conseguir», pensó. Humbuckers, gritos, bajo eléctrico y tambores. Retumbaba la sala. Vibraban las paredes. Parecía un terremoto. Ese sería la chispa que prendió el nombre del grupo que formaría el 15 de julio del 2020 «Coque Tornado y Los Terremotos» ya pasado el vendaval.

Publicó varios sencillos y Eps en el 2020. En el 2021 ya publicó su LP «El Toledano», con 20 mini canciones tecno-pop muy divertidas. Este año ya cuando todo está más calmado, sin Filomenas ni frío, con los Terremotos (la banda) ha dado conciertos en Valencia y en Madrid varias veces. Y ahora, después de trabajar sin cesar desde marzo en este disco, vuelve a la carga con «Invisible», un largo de 15 cortes, pildorazos de energía que invitan a bailar y a soltar aquello tan periodísticamente manido que sentenciaba que «Coque Tornado ha venido para quedarse».

Acerca de Invisible:
El disco en todas las plataformas estará conformado por 15 canciones.

El estilo del LP se podría describir como indie pop, pop indie, pero con mucha variedad de sub géneros. Está el garage rock en Píxel, el post punk en Electricidad, el tecno pop de Invisible, el funk pop de «La respuesta a tu fiesta», el jazz-barroco-reguetón-poppy de «bajo las ramas del pinar» o el indie folk más tranquilo que nos presenta «Marte». En general, para englobarlo, es indie con ingredientes retro de los años 60 y 80.

La producción la he llevado a cabo yo en el local que es también un estudio de grabación. Aquel local que alquilé el 15 de diciembre del 2019 para justificar una beca que gané de compositores. Tenía que grabar canciones. Y los vecinos no me dejaban. Lo que vino en marzo paró todo el proceso de composición.

Fueron en esos tres meses «Un día sin ti», «Para qué», «Electricidad», «La Respuesta», «Píxel», «Invisible» y unas inéditas aún: «Tropical», «Trenes» y «La fiesta».

►Antes había compuesto La Estación del sol. Realmente fue la precursora de todo esto. Esa fue en diciembre pero del 2018. Es una canción que compuse sin papel ni boli, ni ordenador. La toqué improvisando del tirón y salió así. Es muy bonita. Salió del corazón supongo. Mi vecino daba golpes con la escoba en la pared y tuve que parar. Pero quedó muy bonita. Si desea que le pase una hoja entera que habla sobre ella dígamelo. En resumen, la canción es un viaje a lo largo del tiempo. Todo evoluciona.

►Ya en enero del 2019 compuse «Tok Tok», que la publiqué como single el año pasado en junio del 2020 junto con 4 variaciones como «Ya vale», «alguna vez», o «Tok Tok con una ardilla». Esta vez la he vuelto a grabar la voz, las guitarras, he añadido un piano jazzy. Y la he rebautizado como «Alguna vez tendrá que ser». El piano elegante surgió en un ensayo con la banda (Los Terremotos) en el que no tenía la guitarra y tuve que adaptarla. Y quedaba la mar de elegante. Así que quise incluirlo y así mejoró esta canción tan cuqui contra las redes sociales.

►En Invisible, el disco, encontramos el temazo tecno-pop homónimo «Invisible», compuesto el 15 de febrero del 2020, fue el último que me dio tiempo a componer antes del confinamiento. Se quedó ahí en el disco duro criando bites el borrador hasta agosto del 2021, que volví a grabar voces y arreglos para dejarlo perfecto. Bien mezclado, con muchos efectitos tecno pop en la voz y en los sintes, es quizás de los mejores temas, sobre todo con ese comienzo. Me gustaría componer más así, pensé, y de ahí surgió «El Toledano» con sus 20 canciones tecno-pop.
Esta pieza la compuse en un día, lo que sucede es que luego para producirla estuve varios días adicionales: tienen que sonar dabuti, que luego llegan a muchos sitios. Da nombre al disco porque el mensaje que tiene viene a cuento. Aunque quizás sea una hipérbole y no sea tan así lo que sucede, pero resumiendo a grosso modo, invisible es un buen tema para un buen disco que por a o por b no conocerá mucha gente.

►Ya después del vendaval del confinamiento (me lo pasé genial grabando el videoclip de Electricidad), compuse ya con una mascarilla cauteloso los temas Alturismo y Bajo las ramas del pinar. Se titulaba «Abril» antes de pulirla. Y la podéis encontrar ya en todas las plataformas digitales en esa forma más rudimentaria, que no peor, ojo. Cambié el sinte del comienzo tecno 90s por unas marimbas alegres y volví a grabar algunas voces para que sonase perfecta.
Bajo las ramas del Pinar trata sobre la sensación que tienes cuando te desconfinan después de dos meses y piensas en lo que ha sido vivir sin los besos ni la ternura de la chica a la que más quieres ver. Y la quieres ver y la quieres mucho. Y de eso trata. Del reencuentro. Del volver a verla. Bajo las ramas de un pinar soleado. Ensoñando ese momento. Que no sucedía, pero se lo contaba.
Supongo que todos los músicos hicimos alguna canción en el confinamiento, yo me esperé a la salida y a la sensación bonita de volver a andar fuera del piso.
A destacar el solo neo barroco de piano y que dura cinco minutos y medio. Es un viaje, desde el reguetón hasta el jazz pasando por el pop y el neo barroco. Traducción: vivimos en un crisol de música y quería conjugarlo todo en base a una historia bonita de amor en la que a la chica le gusta el tecno y el reguetón y el que lo canta vive en un mundo de jazz apacible. Que va in creschendo. Subiendo de ritmo. Transmutando. Pasando por el barroco más obtuso y desembocando en un silencio que rompe un reguetón cibernético. Éste la representa a ella. Y al final en el último estribillo, se conjugan ambos mundos en un electro pop extraño. Intenté crear una obra de arte original y creo que lo conseguí.

Alturismo vino justo antes de esa, estaba muy concienciado con el temita, recopilé información y lo plasmé en una canción. Cosa seria. Canción protesta. Mento la palabra Invisible en esta canción por cierto, está como ligada dicha canción, por eso van juntas en el disco. Es un tema funk pop muy divertido de tocar y de escuchar. Aún no lo hemos estrenado en los directos pero estoy seguro de que gustará mucho. Está la número doce porque hoy en día nadie escucha un disco entero hasta el final con tanta prisa. Justo después de Invisible, más Invisible todavía. Canción delicatessen. El mensaje es precioso y muy avanzado para la época. Quizás en diez o veinte años se comprenda bien.

Marte es una canción pop de mi más tierna juventud. La compuse en el 2010. Me ha estado acompañando todos estos años en jam sesions, park sesions y grupos de música que no llegaron a cuajar. Siempre estuvo, la he ido mejorando con el tiempo y bueno, llegó hasta el 2021, sería junio y la grabé en una tarde tonta. Con nuevos instrumentos pero los justos. Siempre la tocaba con guitarra. Anécdota: había una toma grabada en el 2010 en la que usé una batería de forma rápida. Ésta no llevaba ningún tipo de cambio ni de redoble. Y siempre la he estado escuchando así. Modo Krautpop, me decía a mi mismo para reirme. Sí. Es esto. Un pop Kraut. Con batería como si fuese una locomotora pop, sin parar. Queda muy 1982. Me gusta. Y con la guitarra queda más moderna aún porque no he conocido este efecto aún. El mezclar la guitarra folk con la batería kraut. Normalmente son sintes.
La canción Marte versa sobre un botellón lleno de «pijos hippies de palo» (recordad que la escribí mucho antes de que el término hipster fuese acuñado en el día a día, la primera vez que lo escuché sería allá por el 2012). Y en ese botellón la chica más guapa que había, más guapa que Amelié (sí, esa canción de ese grupo conocido salió mucho después también), me dio la mano y bailamos y todos nos miraban y también querían bailar. Es muy bonita. Basada en hechos reales también. Estaba completamente loca. Se tiró al suelo, y todos también. Y bailamos. Molaba mucho.

►La canción «En la gran ciudad» también tiene enjundia. Es la más antigua de todo el disco, por eso va la número 9 (en digital) ya que ese número es el que utilizan muchos grupos que me gustan para posicionar su mejor canción. El nueve es un número bonito.
Es del 2007. Es de las primeras que compuse en este periplo pop. Hubo tres antes, «Told me», «El genuino sonido de los ochenta» y «1997 Fasttracker 2». Por ese orden, yendo hacia atrás en el tiempo, claro. Se titulaba «Azul la lluvia» y podéis comprobar (si no he tirado el disco de 24 años de éxitos») que estaba grabada y auto producida con una técnica muy básica. Y como suele gustar mucho, la di otra vida, y la volví a grabar, y es la que más gusta en este disco Invisible. Las buenas trascienden y perduran.
El tema es algo oscurillo, de amor, con cierta brisa de Allan Poe, que leía mucho a ese autor en ese tiempo. Ella estaba en Madrid y me llamaba y acudía volando, mientras los pájaros gritaban «oh no no no». Quizás era una metáfora de que quería volver a la música. No tenía ya grupo, había pertenecido a dos bandas como teclista/corista/compositor en Toledo y me hacía ilusión la música muchísimo. Nivel me fabrico mis canciones y tiro como sea. Siempre he estado así la verdad. Solo que ahora ya he aprendido a cantar y a producir canciones.
Habré compuesto cientos de canciones que están ya en discos duros. Y esta, «En la gran ciudad» ha prevalecido, ha sobrevivido a los años. Tiene que ser buena, por narices. Una vez la canté en Libertad 8, está grabado por ahí. La gente la coreaba «uo oh uo oh». Bonitas experiencias. También malas, arranca con palabras oscuras y mucha gente no la quería escuchar. Una vez en una fiesta me cuando llegué a esa frase tan poco pop, la gente dejó de sonreir. Pero es jugando. Supongo que es un disco serio.
Ahora en esta década esa canción cobra sentido. En la gran ciudad. Tecno pop gótico.

►Lucía era «Lucía en el bosque», un calambur ingenioso. Pero la reduje a Lucía, que una vez la escribió Félix el bajista así en un set list y me dije, venga, pues como Serrat, que también tenía una Lucía. La canción es una vuelta de tuerca de una canción que cantaba cuando iba al colegio, la del lobito bueno, de Paco Ibañez. Me la he llevado al terreno del desamor, un poco oscuro, en un bosque encantado. La forma de las guitarras me recuerda a la de los Héroes pero conservando el estilo pop punk con el que la comencé en aquel 2010. La he ido modificando con los años. Siempre me ha acompañado. La tocaba por Madrid mucho también, por Alemania, por Inglaterra. Sí que ha viajado la pobre Lucía. En el 2016 grabé su versión tecno pop EDM y como no me acababa de convencer tanto sinte y tanta voz grabada con pinzas la he dado este enfoque más «retro» quizás. Fue en el verano del 2021. Ya con la Epiphone turquesa adquirí para el concierto de Valencia en septiembre la terminé con esas guitarras eléctricas tan single-coil que tiene. Una vez en un concierto la canté mirando a una chica que me había rechazado miles de veces y se fue a la mitad de la canción. Se levantó con su el que era su novio entonces y se marcharon. Jajaj. Es muy buena canción. De verdad.

►Cuando te encanten es una anáfora. Proviene de la canción «Para qué». Esta es una canción que compuse en septiembre del 2019 cuando empezaba a germinar todo esto de Coque Tornado en serio. Muy enfadado y decepcionado por la música me preguntaba para qué iba a componer otra canción si a nadie le importa. Si en tiempos modernos ya nadie toca. Si todo está yermo. Y como anédota, siempre la incluyo en los Eps y en los álbums. Permutada. Ahora tiene sintes muy preciosistas. Y se queda como encantada, «cuando te encanten», en esa frase, al aire entremezclada con los sintes revoloteando.

Venus From Titan, era antes Venus to Titan, pero la he dado un giro así. La canción la compuse en el 2013 para una chica de Serbia que desde el 2016 no me habla ya por internet. No la llegué a grabar bien bien. Estaba modo maqueta y se puede escuchar en el 24 años de éxitos. Ahora es un temazo. Reconvertida en pro. Sin ningún fallito de batería, la voz super bien, todo bien, vaya. Retomé los pianos del 2013, no los cambié mucho eso sí.
La canción me recuerda a algún tema de Sexy Sadie, esa banda Mallorquina tan de moda en los 00s. Fue en inglés por razones obvias. Incluí alguna palabra en serbio «leipasí» que significa eres guapa. También tiene algo del cómo conocí a vuestra madre, esa sintonía con los parabapapás, era muy fan de esa serie entonces. Y de los parabapapáes. Viva el pop!

La han comparado con While my guitar gently weeps o con alguna de Bowie. Suele gustar mucho. Viene a decir que cuando algo importa la distancia no es un problema. Ella me decía que vivíamos en dos planetas distintos. Bueno, pues aquí tienes la canción. Algún día lo leerá. O quizás no. A saber. Jajajaj. ♪♫

Ruído es un tema que he rescatado del Toledano. En realidad es la canción más jóven de todo el disco por dos razones. «Diciembre», la original «Ruído» la compuse en diciembre del 2020. Y el añadido de 54 segundos lo compuse ya en mayo del 2021. Es muy Beatles en sus primeros discos. Está inspirada en esas canciones que tanto me gustaban de adolescente de los años 50 y 60. La letra también va por ahí. Rescaté recuerdos. El por qué empecé todo esto. Y el por qué lo voy a terminar también. Al menos lo intenté. He adquirido una habilidad nueva: construir canciones desde cero super bonitas sin ayuda de nadie. Ese tema, Ruído, es súper divertido. Tanto que acabo partiéndome la caja. Y lo grabé. Vaya que lo grabé. Jajjaja. Al final hay como 15 Jorges riéndose.
Especial mención al paneo de la guitarra en un lado, como se estilaba en los 60 tanto. Y ese solo de piano rock & roll tan bonito.
En el disco del Toledano había 20 canciones. Esta es de las que más gustaban. También había pensado en extender «Vamos a Japón», «Brisa fresca», «no me llames más», «Llama cuando quieras», «I can only be your fan» o «Tengo Hambre (me voy a cenar)» pero decidimos «esta» en una encuesta junto con el club de tornaders (así nos llamamos los fans de esta música, me incluyo, claro).

Píxel es de las más bonitas, por eso está arriba del todo. Además me la grabé muy bien. Y quedó muy pro. Suele gustarle a la gente que lo flipa con el garaje punk, de hammonds y tal. Es muy del palo de los grupos en que estuve en los 00s tocando el teclado hammond. Era ese el concepto que tocábamos. Sí. Qué recuerdos. Y este tema está inspirado curiosamente en música japonesa de un anime que estaba viendo. The Peggies creo que era, o quizás otro grupo. Pero era un grupo de ese palo, power punk pop. Allí se estila mucho eso. Y como buen fan del buen anime lo plasmé en una canción que da muy buen rollo. Buena energía. Alegría vaya. Alegría del 2019, de octubre, justo después del para qué. La compuse como pude a duras penas con los vecinos de vacaciones. Y la grabé bien bien en diciembre del 2019 ya en aquel local tan fructífero pre pandemia. Qué pasó, no lo sé, pero hasta octubre del 2020 no la subí tal cual. Está como «Píxel en tu ombligo» en el EP de «Tus canciones». Pero tal cual, sin tocar la producción ni la mezcla. La quería súper garajera, súper cerda como diría un amigo.
Esta ya no tiene el ombligo, se titula «Píxel» y es mucho más elegante. Volví a grabar muchas voces, guitarras, bajos, palmas y le incluí un órgano hammond muy potente. Ahora sí que suena a disco, pensé.
Trata sobre el paso del tiempo y los desamores a distancia. La letra la escribí en diciembre del 2019 recuerdo con la idea principal de octubre de ese año. El encontrarte con que la chica a la que quieres ver día sí día también se ha transformado en una quimera de píxeles. Y uno especial para el ombligo. «Y ahora zurzo visillos», cantaba decidido ♪.
Es la segunda que más le gusta a Félix, el bajista. (La primera es «en la gran ciudad»).

►La respuesta a tu fiesta es un funky pop muy tradicional quizás, pero extraño en su concepto. La letra habla de cerezas, de fiesta y del llanto de un pez que no habrá. No es nada más que para divertirse, canción de escapismo, sin buscar más. Bailar. Pasarlo bien. Utiliza la instrumentación clásica de los grupos en los que estuve. Podría ser perfectísimamente un tema de 1980 sin notarse mucho el viaje en el tiempo. Es más, en ese año hubiera pegado fuerte. Me recuerda a Blondie o a Los Pegamoides. Mención de honor al bajo eléctrico potente que marca el estribillo. Es el Ferrari del disco me dijo un colega músico. Le hice caso y la convertí en el sencillo con videoclip para enseñar. Abre el album, es la que lo comienza, con buen rollo burbujeante.

Electricidad yUn día sin ti no están incluidas en el Invisible incial, el de Bandcamp, ya que no las había retocado y ya se pueden encontrar en el EP «Tus canciones». De todas maneras lo reconsideré y están incluidas en el cd físico y en todas las demás plataformas (Spotify, Tidal, etc) como parte del «Invisible». Ambas tienen videoclip. La primera, electricidad es un post punk poperillo muy bonito, «saldremos por Madrid». Y la segunda, son los sentimientos que brotan y golpean como la lluvia contra la verde hierba cuando echas de menos a alguien a quien ves todos los días. En la forma combina pop ochentero y un ritmo de cumbia en el estribillo anudado a una guitarra eléctrica, intentando innovar un poquito.