Glam Rock nacional con el que el artista madrileño adelanta futuro trabajo.

Dulce Condena se sumerge en el Glam-Rock más puro, reforzándose en una poderosa base rítmica con tintes tribales sobre la que reposan y lucen guitarras, que se reparten, de una forma divertida y dinámica, el protagonismo entre la voz principal y voces secundarias, mostrando en conjunto una intrigante ambigüedad entre el Rock festivo y enérgico, y la desazón planteada por los textos.

Este primer tema anuncia su regreso al estudio del cual veremos novedades musicales y un esperado álbum muy pronto donde no solo convergerá el Glam Rock sino que podremos observar otros géneros con los que Luis Yepes pretender jugar y trabajar de cara a sus esperadas composiciones.

Conoce a Luis Yepes:
Madrileño de nacimiento, aunque reticente a sentirse como tal. Educado en un estricto ateísmo y con supuestos antecedentes masónicos, comienza estudiando música en diversas escuelas de la capital, renegando de todas ellas hasta obtener las titulaciones de guitarra y composición en conservatorio, el único lugar en el que consigue aguantar durante años, aún cambiando de centro constantemente. Debido a la educación recibida y a la pérdida de seres queridos por enfermedad y drogadicción durante su adolescencia, le hacen adoptar una postura sarcástica, nihilista y pesimista sobre la realidad, tratando con la misma seriedad que comedia en su canciones, temas como la propia muerte, la libertad o la religión. Defensor acérrimo de la libertad de expresión («-con todas sus consecuencias») y causas sociales, en sus canciones aparecen numerosas historias y personajes, generalmente ficticios aunque evidentemente autobiográficos y reflejos de la realidad, que debaten y reflexionan sobre profundas cuestiones.

Canciones que van desde el rock más festivo, con una evidente carga de glam-rock y tintes de un country-rock oscuro, a sonoridades más cercanas al folk, la canción tradicional o el pop. Muchas veces las canciones permiten apoyarse, sin ningún miedo y otorgando protagonismo, a elementos más orquestales o sinfónicos, así como coros gospel o efectos sonoros que forman parte de la música con la misma importancia que las letras, reforzándose mutuamente. En Luis Yepes domina el conflicto en cada canción, planteando cuestiones morales, sociales o incluso políticas, rechazando siempre lo dicotómico, y sin miedo a frivolizar o caer en la burla de sí mismo, a veces desde lo grotesco y lo macabro, y otras desde un fuerte pesimismo, aunque cómico y sarcástico.

En numerosas ocasiones, Yepes presenta a personajes o situaciones que se repiten en distintas canciones, dando forma a un mundo propio que, reforzado por leitmotivs musicales, dan un punto de vista irónico e inquietante sobre la realidad.