El músico catalán quería hacer un disco alegre, le sale agridulce, pero lo titula ‘Disc trist’. A la venta el 19 de mayo en BCore.

Su primer adelanto, ‘Cançó animada’, es un metarelato de la frustrada intención de ser positivos y optimistas en los tiempos que vivimos.

Viene acompañado de un video clip con cameos de lujo: el dúo Ladilla Rusa y la reconocida cantautora catalana Marina Rossell.

El videoclip, dirigido por Castells&Garay, se apoya en la clásica imaginería del fenómeno OVNI (laboratorios secretos, científicos y tipos misteriosos en gabardina) y de series como “Expediente X” para dar imagen a este tema sobre la incapacidad de demostrar optimismo. La canción de Colomo nos hace reflexionar sobre la obligación de ser feliz que nos impone el mundo que nos rodea. El no ser capaces de serlo tanto como aparentan nuestros amigos en Instagram, nos hacer sentir extraños a la realidad… casi como si fuésemos alienígenas en nuestro propio planeta»

Ahora mismo, todos somos Joan Colomo. El músico catalán nos representa mejor que nadie, y os diremos por qué. Ante unas circunstancias como las que vivimos, ¿hay algo más representativo para todos que pretender ser optimista, que no te salga, y que finalmente pongas en valor al menos eso: haberlo intentado? Él dice que quería publicar un disco alegre, pero le ha salido un Disc trist; y así, con ese elocuente título, verá la luz su nuevo trabajo el 19 de mayo a través del sello BCore. Pero en el fondo, leyendo entre líneas, encontramos más bien un retrato a la vez dulce y amargo del desconcierto que todos llevamos dentro, tan contradictorio y empático como suena, con lucidez y honestidad, para exigir el derecho a ser felices pese a la tristeza.

También dice, a propósito de su primer avance, ‘Cançó animada’, que “no es más que un ejemplo práctico de la dificultad que tenemos para ser optimistas, como mínimo a corto plazo”. Y confiesa: “yo realmente quería escribir una canción animada pero el desánimo ha hecho que acabara narrando el intento frustrado de escribirla. Una especie de metacanción que guarda un brillo de esperanza, ya que, como dice la última frase, “puede que el futuro sea mejor””. Sobre una base trepidante de bajo y percusión, endulzada por líneas de teclado y sintetizadores, Colomo hace una auténtica declaración de intenciones que, más allá de referirse al proceso creativo de la canción en sí, nos habla del deseo que todos tenemos de ser nuestra mejor versión. Una voluntad que, aunque ahora se tuerza debido a las circunstancias, nos salva un poquito precisamente por mantener la fortaleza de al menos intentarlo.

Si este músico de 40 años necesita presentación fuera de Catalunya, donde ya es toda una institución, diremos que es uno de los cantautores más auténticos, brillantes e innovadores del país. Su prolífica carrera se traduce en dos buenas décadas haciendo música: una de ellas formando parte de influyentes bandas de renombre como The Unfinished Sympathy, Zeidun o el supergrupo La Célula Durmiente, y desde 2009 publicando su obra en solitario. Como tal, ha lanzado ya seis discos al mercado, siempre desde el sello barcelonés BCore; y siempre resultando refrescante e inspirador desde su vivaracha personalidad. Con un equilibrio natural entre sentido del humor y sentido crítico, Colomo es un autor ecléctico que siempre nos es reconocible. Y necesario. Por eso su séptimo álbum en solitario llega justo a tiempo: en primavera, para marcar el despertar de la música después de 12 meses nefastos.