Julian Hernandez, que desentraña la canción desde el minimalismo instrumental y un hito narrativo muy personal, hoy presenta el lanzamiento de su nuevo álbum titulado Colibrí. Una nueva era en su vida, marcada por el reencuentro con una particular historia familiar y su regreso a la Argentina.

Sin metáforas y con muchas experiencias para contar, Julian Hernandez genera la conjugación perfecta entre música con fuertes raíces y relato de historias que hacen reflexionar y conmover a sus miles de seguidores alrededor del mundo. Sin un sello discográfico a lo largo de su trayectoria, y con una minuciosa conexión por redes sociales a sus oyentes, Julian sigue un camino propio dentro de la industria musical actual. Un influencer con extrema sensibilidad, que en equilibrio de dulzura y energía sobre cada una de sus canciones, transporta a un paisaje que produce las más diversas emociones. Como un ave que sobrevuela y no quiere ser paciente.

Según sus propias palabras, y de manera puntual para este disco, Julian cuenta que «Mi viejo me contó la historia de cómo se conocieron mis abuelos, una historia de amor muy hermosa que un día la conté en un concierto y se viralizó. Y de cómo mi abuelo murió en un accidente de avión. Yo leí muchos artículos del accidente y confirmé lo que una vez nos habían dicho y sospechábamos: él murió en un atentado en la dictadura.

‘Colibrí’ es como mi intento de contar la historia de mi viejo, del abuelo, y de reflexionar en que dejamos cuando no podemos controlar la narrativa de la vida que dejamos». Hoy, esta particular historia familiar, trasciende desde su profunda letra en el corte de difusión «Sin Miedo a Costaneras».

En cuanto a géneros musicales, Julian Hernandez transita el autodenominado «folk de todos lados». Una referencia personal a esta música de los pueblos, de todos los lugares que tienen su folclore y que le dan una plataforma única para su expresión. Con una postura que siempre se asienta en el pop y que se moviliza desde un folk americano combinado con el argentino, se puede apuntar a influencias en bandas como Mumford & Sons, Bon Iver y The Lumineers, pero también con nombres más cercanos e identitarios como Jorge Cafrune y hasta La Vela Puerca. Un folk de narración, entendido como la música del pueblo, que encierra sus leyendas, mitos, e historia.

Letra y música de Julian Hernandez, con producción a cargo de Gucho, mezcla de Ale Rosenblat y mastering de Maxi Forestieri. El video del disco completo fue realizado por Lautaro Gonzalez Muzzio, con la asistencia de Carolina Barreto y arte de tapa estuvo a cargo de Axel Oil.

La banda estuvo compuesta en piano por Baltazar Oliver, con coros de Nico Ferri, bajos por Pupu Colina y batería de Roman Lopez. Las voces fueron grabadas en New Orleans y la banda fue registrada en Viet Music House (Buenos Aires) por Joaquín Crededio. También participaron en violines Uciel Sola y Sofía Lara López, en viola Lucila Garibotto, en cello Nahuel Rodríguez y los arreglos de cuerdas fueron escritos por Guillermo Hirmas. En guitarra participó Javier Kbal, en bandoneón, Pablo Delvalle, en bombo Guillermo “La Garza” Mendias, en charango, Miguel Vilca, en coros Daira Avalle y en percusión, Rama Colomer.

Con 25 años y 12 de experiencia en la música, Julián Hernández es un artista argentino en tiempos de redes sociales, antes de que la definición de influencer existiera. A diferencia de otrxs, el mostrar toda su persona con errores y aciertos dio una proximidad única a sus seguidores y generó una consolidada base de fans sobre su trayectoria musical.

Un claro ejemplo de ello es el recorrido, luego viralizado en las redes, del video de «10 años en 1 minuto» en la vida del cantante y multi-instrumentista que se pasea por el folk y el pop, mostrando cada una de sus singulares y cambiantes épocas.

A los 18 dejó su casa en Corrientes para instalarse en Buenos Aires. El objetivo era dar 100 shows en el año, pero cerró 2014 sumando 300 presentaciones. Su disco «Fuera de Casa», donde cuenta la experiencia, llevó su música más allá de las fronteras al punto de vivir y girar por todo Estados Unidos. Pasaron 4 años y llegó otro disco llamado «Aleatorio» (2018), un par de singles y en 2019, totalmente en el anonimato y luego de una importante ruptura, armó un nuevo e ignoto proyecto llamado Jauvy. Sus seguidores pensaron que estaba inactivo, pero lanzó muchas canciones en inglés para saber si su voz y su nuevo material podría valerse por sí mismo. En Abril de 2020 dio la sorpresa a sus redes, generando un shock inesperado en sus fans.

En el año pandémico dejó su residencia en Estados Unidos y lanzó «2020», su primer disco enteramente registrado en vivo. Las 11 canciones de un show diseñado para ponerse en escena una única vez, fueron interpretadas justamente en su cumpleaños (11 de Enero) en la histórica vuelta a su Corrientes natal. Hoy, como él mismo afirma, aún su historia no termina. «Mañana seré otro y esta es la era de Colibrí».