“En Brasil si no tienes dinero, si no naces en una familia privilegiada, es difícil aprender cosas culturales”.

La cantante brasileña Anitta (o Larissa de Macedo Machado), En Diálogo con Longobardi. A sus 26 años, lleva una trayectoria importante a escala internacional. En 2013 lanzó su primer álbum, en 2016 cantó en la apertura de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, con 37,7 millones de seguidores es la brasileña con más followers en Instagram y, según le confesó a Marcelo Longobardi, piensa retirarse del escenario en diez años.

¿Hasta dónde quiere llegar?
“Mi sueño yo ya lo he realizado. Lo que yo quería, yo soñaba era que los otros países conocieran mi trabajo, escucharan mi canción y eso pasó. A los 26 años que tengo creo que es demasiado hacer más presión para que yo tenga más y más y más. Yo hago ese ejercicio en mi cabeza de estar feliz con lo que tengo y ahí desafiarme a jugar con lo que puede venir de más y ahí ponerme, arreglarme y jugar con esto. Pero intento no poner la presión de querer más porque si no te vuelves loco.”

¿Por qué grandes músicos brasileños no tuvieron repercusión internacional?
“Brasil es del tamaño de un continente, hablando de negocios es un mercado que tiene 24 estados, hoy puedes hacer gira por todo el país y no repetir una ciudad. Y hacer tu plata, tu mercado, tener éxito y sobrevivir de esto por toda la vida. Y es complicado porque de la misma manera que Brasil consume mucho el producto brasileño, la gente de afuera no. Entonces para lograr tener éxito y público en otros sitios, en otros públicos y audiencias, hay que dejar lo que tienes en Brasil para buscar nuevos horizontes nuevos resultados en otros sitios.”

¿Qué es el funk carioca? ¿Cuánto tiene que ver crecer pegada a la favela con su música?
“El funk carioca es como el reguetón. En Brasil no se pasa reguetón, el reguetón es el mercado latino hispánico. El urbano que pasa en Brasil es funk y yo empecé allá en las favelas, los barrios más humildes de Brasil. La calle principal que yo vivía no era considerada favela, pero al lado sí. En las favelas hay mucha música, el ritmo que más impera en la favela es punk y samba. El funk no sonaba en la radio, sonaba fuera de las favelas. Era muy fuerte prejuicio. Había un proyecto de ley para prohibir el funk en el país por causa de los contenidos, de las letras, por causa de lo que ellos creían que el funk causaba para la gente. Pero lo que creo es que la gente canta su realidad, entonces para cambiar las letras de cualquier cosa, de cualquier manifestación cultural que vas a hacer tú tienes que cambiar el ambiente en el que la persona vive. Si tú quieres que la persona no hable más de armas, no escriban de drogas, tú tienes que cambiar su ambiente y no cambiar la música: cambia el ambiente y la música va a cambiar con el tiempo. Lo de la ley pasó hace poco y yo fui una de las personas que me opuse. Yo empecé los dos primeros años haciendo conciertos en la favela, dentro la favela, en diferentes tipos de comunidades con criminales. Para empezar a sonar en la radio tuve que cambiar un poco el discurso y por un tiempo fingir no hacerlo, pues yo tuve que hacer la política: decir . Y lo hice siempre con letras que van a hacia el empoderamiento femenino y mujeres poderosas. Y así salí hablando de amor y cosas que toda la gente puede escuchar y ahí empecé con mucha lucha a sonar en las radios y hoy en día el funk es algo que suena siempre en todas las radios. El número uno ahorita es un funk y siempre cada vez más el funk toma los lugares. Yo soy la primera artista en hacer un concierto en un gran festival brasileño con funk.”

Sus inicios en una iglesia católica y la relación en Brasil entre dinero y cultura:
“Yo soy muy ecléctica, canté ritmo urbano escuchando a Luis Miguel, crecí escuchando samba y a Marisa Monte. En mi infancia cantaba en una banda en la Iglesia, mi abuelo tocaba el órgano y yo cantaba. En una Iglesia católica aprendí todo lo que aprendí de música. En Brasil si no tienes dinero, si no naces en una familia privilegiada, es difícil aprender cosas culturales. La cultura no es estimulada en Brasil, aprender idiomas, aprender música, arte, no es tan fácil”

Cantante, manager, empresaria. ¿Cómo conviven todas las Anittas?
“Mi abuela se fue en el día que yo daba un concierto y di el concierto. Nosotros no teníamos dinero. No es que esto es más importante pero cada día más yo aprendo a dividir lo personal de lo profesional. Puede estar pasando la cosa más difícil que sea en mi vida y es como si tuviera un botón que presiono y voy por la artista hasta que necesite. Ahí cuando puedo cerrar me voy para la persona. Hay diez Anittas. El concepto del álbum entero ‘Kisses’ es contar un poquito de mi personalidad. Yo soy una persona muy compleja, tengo una parte empoderada, tengo una parte la jefa porque soy mi propia manager, pero a veces soy una niña. Soy loca, a veces romántica. Comprender a una persona así, con tantas personalidades, quise que el álbum reflejase el conjunto de Anittas que existen en mí misma y así con los ritmos diferentes que me gusta cantar.”

Sobre su reinvención física:
“Yo me cambié completamente, no me gustaba mi cara, siempre hacía fotos con Photoshop y estaba cansada de estar siempre arreglándome en las fotos. Fui a una doctora y le dije: . Me acosté en la cama y ya desperté diferente. Hay cosas que no hay cómo cambiar, por ejemplo mi celulitis: para cambiarla tengo que hacer gimnasio, dieta, y no me gusta. Y ahí sigo con la celulitis, la asumo.”

¿Qué papel tiene en su vida la disciplina?
“En todo yo soy muy disciplinada. El trabajo que más hago en Brasil son conferencias, panelista para grandes empresas, para convenciones hablando de recursos humanos, de marketing porque soy mi propia manager. Ahí nunca canto: muy ropita de empresaria y hablo de negocios, de internacionalización, de manejar otros artistas.”

Sus estudios y su retiro de la música:
“Estudié Administración por un tiempo no en la universidad, estuve en Harvard haciendo una de estas conferencias. Hoy en día no soy solo cantante: amo la parte de business. Yo quiero retirarme en poco tiempo como cantante y seguir solo de business: no aguanto este ritmo por tanto tiempo, ya quiero retirarme en poco tiempo, menos de 10 años seguro.”

Maluma como puente para llegar al mercado hispano y la invitación de Madonna:
“Lo encontré por Instagram. Intento siempre la manera que la gente nunca va a intentar, voy por caminos y de esto hablo en mis conferencias en mis paneles: cómo buscar la manera de lograr las cosas sin mirar el camino que toda la gente mira. Quería trabajar con Maluma no sólo porque es guapo y quería más. La pasé rico y después trabajamos. Yo lo conocía a él porque estaba buscando cosas en internet de artistas de todo el mundo, estaba viajando a comprender el mercado. Todavía no estaba tan fuerte en el idioma hispánico y el español en Brasil no estaba sonando. Entonces viajando yo vi que el próximo boom musical sería el idioma español y ahí empecé a buscar artistas grandes, empecé a viajar y buscar en las calles quien sonaba, quién era el famoso, y ahí en los bares, en los clubs. Hice una búsqueda de público y ahí descubrí a Maluma, a J Balvin, los busqué por internet y así fue. Con Maluma hablamos, hicimos un recital en Chile y grabé con él hace un tiempo en portugués, después hicimos una versión en español pero queremos hacer algo nuevo. Madonna fue algo increíble que pasó conmigo. Ella me llamó por amigos en común que tenemos en el mundo fashion, hablaron de mi trabajo con ella y me llamó por teléfono para estar en su álbum qué viene ahora en junio… y yo no lo puedo creer, grabé una canción de funk en portugués.”

Sobre Lali Espósito:
“Fue mi primer contacto con Argentina. Me encantó. es un amor y es como si fuera la representante argentina de música popular de ahora.”

Su opinión acerca de Jair Bolsonaro y su llegada al gobierno:
“Yo opino tantas cosas. El problema que creo es el extremismo que no me gusta, porque no hay nadie en el mundo 100 por ciento malo ni nadie en el mundo 100 por ciento bueno. El ser humano es una mezcla de los dos, entonces así es en cada gobernante. Creo que lo que pasa en Brasil, la razón por la cual la gente puso a Bolsonaro en el poder en su mayoría estaba cansada de la corrupción y la inseguridad. Creo que por estar harto de todo esto en Brasil la mayoría de Brasil se fue por él. Pero hay otro lado que es importante: creo que lo que pueda hacer bien son las cosas de ahora, la economía. No soy la más estudiosa de política, pero con la necesidad de Brasil de que yo tuviera mi opinión, que yo hablase, yo empecé a intentar comprender un poco más. Porque yo vengo de familia humilde, la gente que no tiene plata en Brasil no tiene educación y si no tiene educación no va a comprender de políticas. Y así hacen los gobernantes, quieren así y soy fruto de esto. Entonces lo que estoy empezando a aprender y estudiar de políticas, creo que la gente fue poner por la economía y todo esto por estar cansados de tanta cosa mala pasando. Creo que hay muchos otros problemas que con el tiempo la gente va a saber lo que pasa. Mi preocupación grandísima, por ejemplo, es con el medio ambiente. El medio ambiente es una cuestión que es un retroceso ambiental y no ver la importancia de esto, no importa que la economía está acá, la educación: es otra cosa. No importa donde tengas que racionar la plata si haces la educación en años vas a ver el prejuicio de llegar.”