Esta semana se celebra el Día Mundial de la Incontinencia Urinaria con el objetivo de concientizar sobre esta afección que está presente en más de 400 millones de personas alrededor del mundo, pero que sigue siendo tabú.

La incontinencia urinaria es la incapacidad de retener la orina, o no tener control sobre el esfínter. Esta patología afecta tanto a mujeres como hombres y se puede clasificar en tres tipos: incontinencia urinaria de esfuerzo, de urgencia y mixta. La primera, se trata de pérdidas de orina cuando se realiza una actividad o un esfuerzo físico, y suele ser más común en las mujeres. La de urgencia, que se encuentra mayormente en los hombres, está asociada a las ganas de orinar repentinamente y la imposibilidad de reprimirlo voluntariamente. Por último, existe la mixta que es la combinación de las anteriormente descriptas.

Si bien, como hemos dicho antes, la incontinencia urinaria se encuentra presente tanto en hombres como en mujeres, el sexo femenino presenta mayores factores de riesgo para padecerla, ya que dos de las principales causas son el parto y la menopausia.

Una de cada tres mujeres la padecen a partir de los cincuenta años, causando problemas para dormir. Un tercio de la comunidad femenina sexualmente activa y que posee incontinencia experimenta episodios de pérdida de orina durante las relaciones sexuales. La mayoría, la sufre al toser, reír, estornudar, realizar ejercicios físicos, levantar peso o bailar.

Se estima que las mujeres demoran un promedio de 6.5 años en consultar al médico desde los primeros síntomas por pudor; por eso, es de vital importancia que este tema deje de ser tabú. Develemos algunos mitos.

Lo primero que hay que dejar claro es que esta puede ser una excelente oportunidad para enfocarse en una misma y priorizar la salud. Para ello, el primer paso es hacer una consulta con un uroginecólogo, teniendo en cuenta que es algo que afecta a muchísimas personas y que no hay nada de qué avergonzarse, y así empezar el tratamiento adecuado lo antes posible.

Existe un estudio simple que detecta la incontinencia y provee herramientas para seleccionar el mejor tratamiento. Se trata de un examen urológico que simula un ciclo miccional; es decir, se llena la vejiga y se vacía, para así obtener indicadores que permiten evaluar el funcionamiento de la vejiga y sus músculos al momento de orinar.

El procedimiento es muy sencillo: es un estudio ambulatorio que se realiza en un consultorio privado, donde se le pide a la paciente que realice algunas maniobras durante el proceso de llenado. Se trata de acciones simples como toser, o pararse y luego sentarse, para que en el transcurso del estudio se midan la presión, pérdidas y eventos producidos durante la micción, y así valorar en forma objetiva el funcionamiento del esfínter y la vejiga durante el llenado y el vaciado. Estos datos, que se visualizan en una computadora, generan un reporte detallado de información combinada sobre el proceso de micción de la paciente.

Una vez que tenemos el diagnóstico podemos proceder al tratamiento. Existen varias opciones. Por un lado, está la rehabilitación del piso pélvico, la cirugía, o la opción más novedosa que se trata del tratamiento con sesiones de Láser de Erbio.

El tratamiento consta de tres sesiones de 20 minutos y ayuda a devolver el trofismo natural de la vagina beneficiando la estructura vaginal. La terapia con Láser de Erbio está basada en la estimulación no ablativa foto-térmica, y lo que consigue es estimular la remodelación del colágeno y generar nuevos vasos sanguíneos.

Es un tratamiento indoloro, rápido y de aplicación simple, que ayuda a las mujeres a vivir plenamente y sin situaciones incómodas. Este láser tiene altos niveles de efectividad – alcanza un 70% – y los resultados son percibidos por las pacientes entre la primera y la segunda sesión, y van mejorando progresivamente hasta sentir el resultado final al mes de la última.

La detección temprana de cualquier patología médica es la clave para comenzar el tratamiento adecuado y lograr la recuperación.

Disfrutar de una vida plena con incontinencia es posible!

Por la Dra. Emilia Alcoba, directora médica de Sens Medical y especialista en uroginecología.