A medida que las empresas transitan la actual pandemia, la forma en la que operan ha cambiado para siempre. El aislamiento ha obligado a los negocios a tomar decisiones muy rápidas; lo que anteriormente tomaba meses y años, ha sido acordado en semanas. La crisis les obligó a hacerlo.

Si bien en algunas regiones del mundo ya se aceptaba una cultura de trabajo remoto, Argentina seguía operando en gran medida con el modelo tradicional. Después de que se anunciara la cuarentena a finales de marzo del año pasado, esto cambió drásticamente.

Las oficinas de Argentina siguen siendo una sombra de lo que fueron, con decenas de personas trabajando a distancia full time, o haciendo algunos días en la oficina y otros en casa para cumplir las normas de distanciamiento social.

Además del efecto que el trabajo a distancia ha tenido en las operaciones para las empresas que no están acostumbradas, ya sea por la cultura de la empresa o la moral de los empleados, hay otro efecto mucho más siniestro que los directores debe tener en cuenta: el aumento exponencial de la amenaza de un ciberataque.

El lado expuesto
El Foro Económico Mundial ha calificado la pandemia de «una bendición para los ciberdelincuentes». Un informe realizado por BTR Consulting demostró que, desde el inicio de la pandemia, los ataques informáticos crecieron en al menos un 70% en el mundo, se detectó que, a escala mundial, los ataques relacionados con Covid-19 «explotaron» en la primera mitad de 2020, pasando de 4.000 por semana en enero a 250.000 en mayo.

Este tipo de delito no es nada nuevo. Los estafadores en línea siempre han estado ahí, ofreciendo viajes a destinos exóticos o pagos de herencias por parte de parientes lejanos, por ejemplo. Sin embargo, los ciberdelincuentes han evolucionado más allá de las formas más comunes de estafa y se han vuelto muy sofisticados. Ahora tienen nuevos puntos para ingresar en una organización.

Los ransomware, las violaciones de datos y los ciberataques son una amenaza diaria y siguen siendo noticia. La realidad es que estos ataques pueden ocurrirle a cualquier empresa, sin importar su tamaño, industria y ubicación. Desde start ups hasta grandes multinacionales, ninguna empresa está exenta. El aumento del trabajo a distancia ha creado otro desafío para los departamentos de IT. Cuando los empleados trabajaban desde las oficinas, IT tenía un control y una visibilidad total sobre el rendimiento, el mantenimiento y la seguridad de la infraestructura. Mientras que ahora, con los empleados trabajando a distancia, y algunos en dispositivos no emitidos por la empresa,

Martín Colombo, Senior Regional Director para Veeam Latinoamérica