La cantante y compositora lituana, revelación del neo-soul, se radicó en Buenos Aires y presenta su exquisito EP debut «Deep Dive».

¿Qué tienen en común países como Lituania, el Reino Unido y la Argentina? Después de escuchar las canciones de Marija Clara (28), quizás obtengamos una respuesta. Es que la cantautora, que recientemente lanzó su EP debut –Deep Dive– nació en aquel país de Europa del Este, vivió muchos años en el Reino Unido y se mudó a Buenos Aires el año pasado.

Marija Clara quizás llame la atención por sus orígenes lituanos, pero su nombre empezará a leerse y escucharse con más frecuencia por otro motivo: su música, que llega respaldada por años de formación y experiencia a nivel global, siempre en el terreno fértil del jazz, el soul y el R&B.

Su formación es la clave para comprender el perfil artístico que moldeó durante su juventud. Marija cursó un Máster en el Conservatorio de Leeds, donde fue tutelada por el prestigioso productor Dom Morley, el ganador de un Grammy por su trabajo en el álbum Back to Black, de Amy Winehouse. Además, sus inquietudes artísticas se expanden más allá de lo musical, porque también estudió Literatura Inglesa en la prestigiosa Universidad de St. Andrews (Escocia).

En “Deep Dive”, la cantante y compositora condensa todas las influencias que recibió en aquellos años en Europa y la colocan al frente de una nueva camada de artistas del neo-soul. Las canciones del EP exponen sus virtudes en la voz: calidez, elegancia y suavidad, y justifica otro dato que echa más luz sobre sus influencias musicales: su padre, Petras Vysniauskas, es un reconocido saxofonista de jazz de Lituania y su madre, instructora de piano.

La profesión de su madre le permitió entrar en contacto con la Argentina desde muy chica, a través de la música de Martha Argerich, Carlos Gardel y Mercedes Sosa.

No es de extrañar que su música haya atraído la atención de críticos especializados en distintos rincones de Europa. El desafío para Marija Clara ahora es darse a conocer en el país que eligió adoptar y del que se enamoró enseguida. El mismo amor que siente por el jazz y la música soul, y que configuran su sonido distinguido.