Melancrónico presenta “Doble Personalidad Compartida”, un álbum con la miscelánea de estilos característicos de la banda zaragozana. Una obra completa y atemporal, con letras críticas desde un profundo enfoque psicoanalítico. Un viaje en primera clase a las zonas más complejas de la mente humana.

Abre el disco “Funeral”, canción que crítica la inmediatez del tiempo actual en el que vivimos. Un desafío directo al que percibe por muerto al que solo está dormido. En este corte, el grupo zaragozano despliega un crisol de estilos que van desde el Pop, Punk-Rock y la Ópera, con infinidad de matices que pueden recordarte a David Bowie, Foo Fighters, pasando por Black Sabbath. Continúan con “Oxímoron, claqueta y Kleenex”, quizás el single más bailable de todo el disco. Toda una declaración de principios sobre el Modus Vivendi que defiende Melancrónico: “No pensar qué pensarán de mí”. Desenfado, ironía, base electrónica y un riff de guitarra arrebatador, provocan que no puedas sacarte esta canción de la cabeza.

Con “Múltiple” tercera canción del álbum, expone la temática de la personalidad múltiple y de cómo todos nosotros, en mayor o menor medida, actuamos regidos por varias consciencias. Desde el sarcasmo, Melancrónico profundiza en un tema muy serio y recurrente en todo el disco. Sencillo con toques de Rock clásico que rememoran a bandas como Thin Lizzy, Boston, Stones… y algunas más contemporáneas como The Darkness, visten a esta canción.

Melancrónico se perdonan por ser humanos con “Naranja”. Una oda desde un punto de vista satírico a la aceptación de evolución de las ideas con el paso del tiempo. Tintes flamencos sobre unas estrofas ochenteras, completan un single alegre con un trasfondo oscuro. Medio tiempo clásico en el que los zaragozanos se desenvuelven como pez en el agua en “Velas torcidas”. La base instrumental crea una atmósfera idónea para conmoverse con una letra estremecedoramente y sincera. Situaciones sentimentales relatadas con la maestría adecuada para ponernos un nudo en la garganta. Culpabilidad y perdón se entrelazan dando como resultado un único sentimiento.