Voy a ir grabando temas propios y ajenos, incluso algunos instrumentales, y además escribiré algo sobre cada canción que publique.

Mi búnker está en mi casa, pero no sólo en esta pandemia. Es el lugar donde me refugio, donde escribo, estudio, compongo, me reinvento. Todxs tenemos un búnker, que puede ser un lugar, un objeto, un recuerdo, una persona. Está bien tener un búnker. Si es grande y entran amigues, mejor aún. Ya vendrán a cantar cuando el mundo vuelva a ser mundo. Mientras tanto grabaré algunas solo.

Cambiar o volver (perdimos).
No suelo recordar la fecha en que escribo una canción, en general una idea surge en un momento pero sigo completándola y puliéndola más tarde u otros días. A veces quedan abandonadas hasta que me las vuelvo a cruzar o hasta que regresan de repente a mi cabeza. A veces las trae de vuelta una persona, una palabra, un olor, una ciudad, una película. Hubo una época hace muchos años –cuando aún escribía a mano las letras y arrastraba cuadernos y lápices a cada lado al que iba- en que anotaba la fecha y hasta el lugar, pero en algún momento dejó de importarme y dejé de hacerlo. Sin embargo sí recuerdo que escribí esta canción un 31 de diciembre a la noche, cuando ya era 1° de enero y los planes que tenía esa noche para ir a una fiesta en Tigre con Paulina se cayeron. Había cenado con mi familia en mi casa, todo terminó poco después de las 12 y la gente ya se había ido. Agarré la guitarra y compuse gran parte de la letra y la melodía.

Habla de nuestras incoherencias, de perder cosas y gente por querer lo que consideramos “todo”, e incluso al conseguir ese todo, descuidarlo hasta perderlo por querer más, aunque no sepamos exactamente qué es ese más. Habla de esas dudas que nos agobian cuando vemos que nuestra relación con alguien agoniza y no sabemos si intentar salvarla o cerrar ese capítulo y empezar un libro nuevo. La vida son etapas, a veces decidimos nosotros cuándo cambiamos de una a otra, a veces decide la vida por nosotros y no nos queda otra que reinventarnos y seguir.