Cuando la pandemia se extendió por todo el mundo a principios de 2020, los virólogos y los representantes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijeron que habían advertido repetidamente del peligro inminente, pero que muy pocos los tomaron en serio.

Los funcionarios, a su vez, reprocharon a la OMS su inadecuada preparación y la falta de medidas preventivas, a pesar de contar con presupuestos muy importantes. Sin entrar en los pormenores de la política mundial, muchos afirman con certeza que los expertos perdieron la oportunidad de transmitir a los interesados lo crítico que era el problema y el peligro que conllevaba.

Una situación similar se observa a menudo en las empresas: la digitalización es una condición inevitable de supervivencia para cualquier empresa moderna de la que se habla mucho desde hace ya varios años, pero según un estudio internacional de Veeam, el 40% de las empresas mundiales aún carecen de las tecnologías necesarias para implementar una transformación digital completa. El 42% de los directivos citan como principal razón de esta falta de preparación para los retos de la nueva época la falta de cualificación y experiencia de los especialistas en TI.

Los profesionales de TI pueden argumentar esta afirmación, pero la realidad es que las empresas ya no pueden permitirse un CIO que sólo sea bueno en software y realice el control del servicio de asistencia. El mercado exige a las empresas una escala de transformación comparable a la revolución tecnológica. Como cualquier revolución, no sólo conlleva la sustitución completa de todos los procesos por otros nuevos o mejorados, sino también los elevados riesgos empresariales que plantea el entorno digital. En estas condiciones, el CIO se convierte en un actor estratégico para la empresa siendo responsable de su seguridad, de la preparación para la digitalización -tanto en lo que respecta a la infraestructura como al rendimiento y la actitud del personal- y, por último, pero no menos importante, de la continuidad del negocio.

La transformación digital es en realidad un proyecto de inversión para una empresa. Para conseguir fondos para ello, el CIO debe hablar el mismo idioma que quienes los tienen. No sólo hablar, sino demostrar la conveniencia de sus iniciativas en categorías que entiendan, encontrar recursos humanos para su implementación y gestionar su progreso. Para desempeñar todas estas funciones con eficacia en beneficio de la empresa, el CIO debe ejercer varios papeles: líder, reclutador, evangelizador y defensor. Veamos cada uno de ellos con más detalle.

Líder
Una función clave del CIO que ha ganado importancia durante la pandemia de COVID-19 y que, probablemente, la mantenga en el futuro es la función de liderazgo. Los equipos tecnológicos son tan vulnerables al agotamiento como los demás y, asegurarse de que los empleados sigan comprometidos y sean productivos ante las limitaciones epidemiológicas es fundamental para toda la empresa.

Sin exagerar, la viabilidad de toda la organización depende de la capacidad de gestión del CIO. Esta persona debe ser capaz de distribuir de manera equitativa la carga de trabajo entre los empleados, introducir un sistema de control y motivación, establecer metas y objetivos claros no solo en el departamento de TI, sino también en los equipos interdisciplinarios.

Veeam, por ejemplo, lanzó un proyecto lúdico para aumentar la productividad de su personal de soporte técnico. Los resultados fueron tan impresionantes que el proyecto se amplió a otros empleados, concretamente al departamento de ventas. La mejora del rendimiento del personal es un claro testimonio de cómo las TI pueden transformar el trabajo diario y repercutir directamente en los índices empresariales.

Evangelizador
Las tecnologías de la información son difíciles de entender y suscitan dudas en los altos directivos. Las nuevas tecnologías de la información se asocian a enormes inversiones y plantean riesgos. Romper estos estereotipos y, llevar la luz de la tecnología a toda la organización es la tarea del CIO. En este sentido, un conocimiento profundo de los procesos de negocio de la empresa y unos conocimientos básicos de finanzas serán muy útiles para determinar con precisión qué problema puede resolverse mediante una solución concreta y cuánto dinero ahorrará a la empresa.

Por ejemplo, una empresa médica consiguió reducir los plazos de las pruebas de laboratorio y obtener así una ventaja sobre sus competidores gracias a la introducción de la tecnología blockchain en el sistema de transporte de biomateriales. Esta innovación requería importantes recursos financieros, humanos y de tiempo e implicaba riesgos bastante elevados. En aquel momento, el blockchain era una tecnología emergente para el nicho de las pruebas de laboratorio, pero un plan de negocio completo, basado en un cálculo detallado, convenció al alto directivo y al propietario de la empresa para que lo aprobaran. Además, los resultados esperados, claramente expuestos en el documento de envío, convencieron a los jefes de los departamentos clave para el proyecto, lo que garantizó una alta implicación del personal en el proceso de implantación de la nueva solución.

Reclutador
El reclutador de fútbol es una persona importante para el club. No sólo busca jugadores estrella, sino también a aquellos que encajan perfectamente en el equipo y que podrán ocupar un puesto vacante y reforzar la plantilla. En busca del mismo candidato, un reclutador ve cientos de partidos, observa y analiza. Del mismo modo, los CIO de éxito deben estar continuamente «en la brecha» para encontrar a quienes serán capaces de crear una nueva generación de productos y servicios. Tienen una amplia red y una comunicación constante con cualquier fuente de jóvenes talentos.

Tampoco hay que subestimar al personal actual. Los mejores CIO analizan cuidadosamente el comportamiento y el estilo de trabajo de sus subordinados, identifican los puntos fuertes y débiles y planifican la alineación de fuerzas para futuros proyectos. Saben escuchar y oír no sólo a los empleados de su departamento, sino también a las personas que trabajan en otras direcciones de la empresa, para utilizar los conocimientos adquiridos para los proyectos interfuncionales.

Defensor
Es el departamento de TI el que debe garantizar la seguridad de la información de la empresa, la aplicación ininterrumpida de los procesos empresariales en formato remoto y la preservación de las comunicaciones, tanto dentro de los equipos como fuera de ellos: con clientes, socios y organismos reguladores.

El equipo de TI de un servicio global de alquiler de coches, cliente de Veeam, que posee una red de oficinas en todo el mundo, evitó una grave amenaza para su negocio. Tras revisar las soluciones existentes de protección de datos, backup y recuperación de desastres, el responsable de sistemas de TI llegó a la conclusión de que no eran capaces de ofrecer continuidad de negocio en un entorno en crecimiento. La empresa corría un alto riesgo de sufrir un daño multimillonario, que se evitó gracias a la oportuna implantación de un software integral de gestión de datos y protección de infraestructuras, también propuesto por especialistas en TI.

Conclusión
La transformación del papel del CIO de «líder de TI» en uno clave de la empresa se ha discutido durante mucho tiempo, pero en este último año esta perspectiva se ha convertido en toda una realidad. Las previsiones de desarrollo de todas las industrias incluyen la palabra «digitalización», que abarca toda la gama de actividades de las empresas: desde la captación de clientes específicos mediante aplicaciones hasta el uso de tecnologías de IA en el proceso de toma de decisiones. En este contexto, el CIO se convierte en un líder de la gestión del cambio, que debe iniciar y apoyar la reestructuración de la empresa en todas las etapas para satisfacer los nuevos requisitos del entorno empresarial digitalizado de alta tecnología.

Vladimir Klyavin, Director regional de Rusia y la CEI, Ucrania y Georgia en Veeam y Martín Colombo, Senior Regional Director para Veeam Latinoamérica.