En estos momentos se está viviendo una de las crisis más duras de las últimas décadas, que ha llevado a una paralización casi total de la actividad productiva en la mayor parte del planeta.

Y esta situación ha supuesto un reto sin igual para las empresas, que mientras se han visto obligadas a parar, han tenido que seguir haciendo frente a una serie de gastos fijos.

Pero esta crisis, como todas, ha traído oportunidades nuevas; en este caso, la digitalización de los negocios.

El teletrabajo ha llegado para quedarse
En estas últimas semanas gran cantidad de empresas han mandado a sus empleados a trabajar desde casa, surgiendo muchos interrogantes respecto a cuándo hay teletrabajo y qué herramientas se necesitan para trabajar de esta manera.
La excepcionalidad de la situación que estamos viviendo ha provocado un interés mayor que nunca sobre esta nueva corriente, y ha supuesto un antes y un después en los modelos de negocio tal como los conocemos en la actualidad.
Nos estamos dando cuenta de que la tecnología se encuentra cada vez más presente en prácticamente todos los ámbitos, sobre todo desde que aparecieron los dispositivos inteligentes, y que sin embargo son muchas las empresas que aún no disponen de un canal de ventas online.

Las principales ventajas de vender a través del mejor escaparate: Internet
Pero, ¿cuáles son los beneficios del comercio electrónico? Las ventajas que consiguen las empresas cuando dan el salto al mundo digital son muchas y de gran peso.

Entre ellas, cabe destacar las siguientes:
Un mayor alcance

En primer lugar, al apostar por el comercio electrónico aumenta el alcance del negocio, ya que se eliminan las barreras geográficas y las limitaciones propias del comercio clásico.
Y en tiempos de crisis, como son estos en los que nos encontramos, llegar a una audiencia global puede ser determinante para resistir en el mercado.

Disminuyen los costes fijos
Otra de las mayores ventajas a la hora de digitalizar un negocio es que no hay que tener un local físico, con los costes de arrendamiento y suministros que esto supone.
Al implementar una estrategia digital se hace frente a unos costes mucho menores que los que representan los negocios tradicionales.

No hay límites temporales
Un negocio digital funciona 24/7, lo cual supone una ventaja muy importante con respecto a las tiendas de toda la vida, que tienen un horario al cual se tienen que ceñir los clientes.
Y esto último supone sacrificar un número importantes de ventas que se pueden rescatar dando el salto a Internet.

Puede segmentar a tus clientes
Al tener una tienda online se puede segmentar mejor al público al que te diriges.
Son muchas las herramientas de análisis que están al alcance de los emprendedores en estos momentos, y que les aportan la máxima información sobre sus clientes.
Esto, a su vez, permite trabajar la publicidad desde un punto de vista mucho más completo, posibilitando toda clase de estrategias y acciones de publicidad dirigidas tan solo a aquellos sectores en los que de verdad pueda tener un impacto.