La industria manufacturera fue una de las más afectadas durante los primeros meses de la pandemia de Covid-19. En muchos centros industriales, desde fábricas hasta plantas de montaje, las restricciones a la entrada de empleados en lugares de trabajo no esenciales y la reducción de la demanda de productos, paralizaron la producción.

Además, a pesar del alboroto en torno a la Industria 4.0 y las fábricas inteligentes durante la última década, para las organizaciones que no se habían transformado digitalmente, la pandemia puso de manifiesto una falta de resistencia. A medida que salimos de la crisis sanitaria, los fabricantes buscan aumentar la producción, pero todavía hay desafíos por delante. Entre ellos, la escasez mundial de chips, que ha frenado la recuperación de la fabricación, la interrupción de la cadena de suministro y la aceleración de los ataques de ransomware, que amenazan con socavar la transformación digital de la fabricación (DX).

Reactivando la fabricación de DX
Según el Informe de Protección de Datos 2021 de Veeam, los fabricantes tenían casi el doble de probabilidades de interrumpir sus iniciativas de DX que las organizaciones de otros sectores. Uno de cada 10 afirmó haberlo hecho, frente a la media del 5%. Sin embargo, para la mayoría de ellos los desafíos planteados por la pandemia incrementaron la necesidad de la transformación digital. Aquellos que no habían canalizado previamente la inversión en el Internet de las Cosas (IoT), la Inteligencia Artificial (IA) y/o la automatización, vieron indispensable desplegar tales tecnologías para mantener la producción en línea, al tiempo que hacían que los lugares de trabajo estuvieran socialmente distanciados y fueran seguros para el Covid.

Además, la escasez mundial de chips de silicio ha frenado la producción de muchos fabricantes: esto se debe a que se produjo una disminución de la demanda, pero ahora están nuevamente en carrera para hacer que la oferta satisfaga el repentino aumento de la demanda. Aunque se trata de un contratiempo, las cadenas de suministro también se han visto alteradas porque las fronteras internacionales han sido sometidas a distintos tipos de restricciones de viaje, lo que ha afectado a la fluidez de las mercancías entre países. Al mismo tiempo, la demanda de entrega a domicilio y recogida en la acera se ha disparado debido a las restricciones impuestas a los minoristas y almacenes. Esto ha obligado a las organizaciones de fabricación a adaptarse y a centrarse más en los datos, utilizando herramientas de planificación de recursos empresariales (ERP) más sofisticadas y análisis predictivos para saber dónde están las mercancías y dónde estarán en un momento dado.

Todo esto apunta a la necesidad de que los fabricantes inviertan en iniciativas DX que apoyen su creciente dependencia de los datos, la automatización y el IoT para ser más productivos y eficientes. Aunque esta es una conclusión bastante evidente, hay un problema que puede estar frenando a los fabricantes a la hora de adoptar la digitalización: el ransomware.

Deconstruir el riesgo
La ciberdelincuencia ha crecido a un nivel completamente nuevo en el último año, con la dependencia de los sistemas basados en la nube y el trabajo a distancia, se abrieron nuevas puertas a los hackers. Según Canalys, solo en 2020 se robaron 30.000 millones de registros de datos, más que en los 15 años anteriores juntos. A lo largo del 2021, los movimientos del ransomware se han dejado sentir con fuerza entre los fabricantes, ya que los ciberdelincuentes se han llevado importantes beneficios de los industriales de alto nivel. Además, la investigación de Veeam muestra que los fabricantes son más propensos a experimentar interrupciones de aplicaciones que otras industrias – con el 63% de los Directores Ejecutivos de fabricación reportando, al menos, un incidente de este tipo en los últimos 12 meses. Dada la constante amenaza que representan los ciberdelincuentes que se dirigen a los fabricantes con ataques de ransomware y el impacto de las interrupciones de las aplicaciones en la productividad, los argumentos a favor de la Protección Moderna de Datos son claros.

La buena noticia es que esto se está reflejando en los planes de inversión a futuro de los fabricantes. La investigación de Veeam muestra que, como industria, la fabricación está invirtiendo más activamente en la recuperación de desastres como servicio (DRaaS) -un método de protección clave contra el ransomware- con un 56% que ya utiliza una solución DRaaS. Además, el sector manufacturero cree en los backups, ya que el 54% sigue las mejores prácticas para garantizar que los datos estén respaldados y protegidos. Esto no sorprende en una industria que se basa en la productividad, ya que los backups lo garantizan.

A medida que los fabricantes tratan de salir fortalecidos de la pandemia, que ha planteado desafíos tan diversos, como la interrupción de la cadena de suministro hasta la caída de los chips de silicio y la amenaza constante del ransomware, la Protección Moderna de Datos será un pilar de inversión vital. Es mucho lo que está en juego para las organizaciones que adoptan y despliegan sistemas altamente automatizados, dispositivos conectados y utilizan sistemas y aplicaciones basados en la nube para gestionar las operaciones. Por lo tanto, la transformación digital de la fabricación debe estar respaldada por estrategias de Protección Moderna de Datos, que permitan a las organizaciones hacer backups, proteger y restaurar los datos en la nube, virtual, SaaS, Kubernetes y entornos físicos, en cualquier momento.

Por Dmitri Zaroubine, Presales Manager para Latam en Veeam Software