Resultar lesionado luego de un accidente automovilístico o cualquier otro tipo de accidente resulta una experiencia traumática. Si bien en muchas ocasiones el mismo lesionado fue quien tuvo la culpa del accidente (ya sea por un descuido o por negligencia) también existen miles de casos en los que un conductor, una empresa o hasta las autoridades locales tienen -total o parcialmente- la responsabilidad del siniestro, y por ende de las lesiones generadas.


Para aquellos casos donde alguien más fue el responsable del accidente por su negligencia, la víctima tiene la posibilidad por ley de ser compensado por las lesiones personales que sufrió y los múltiples y diversos gastos que estas conllevan. En ocasiones, muchas víctimas suponen que solo pueden recibir una indemnización por sus lesiones y nada más, o que hay un límite de dinero a recibir y que no se puede hacer nada más.

La realidad marca que todos los derechos de la víctima están protegidos por ley, y que absolutamente todos los gastos directa o indirectamente derivados del accidente son compensables. Desde una cirugía o atención médica, hasta pagos a otros profesionales para hacer trabajos que el lesionado podría haber realizado de no ser por el accidente, existen decenas de gastos hasta casi inimaginables que pueden indemnizarse, si se realizan todos los pasos adecuada y profesionalmente.

En este contexto, buscar culpables, demostrar responsabilidades, encontrar razones y causales del accidente, es un trabajo muy complejo y extenuante. Sumado a ello, seguramente la víctima de lesiones personales esté atravesando una etapa en la que deba abocarse únicamente al tratamiento de sus lesiones y posteriormente a su rehabilitación. Todo lo que esto implica, retrasa y dificulta aún más el eterno proceso de búsqueda de información y documentación para respaldar lo que será una denuncia por lesiones personales ante una compañía de seguros o quien corresponda.

Con toda la inmediatez que permitan las lesiones, lo primero que debe hacerse después de un accidente es iniciar una denuncia por lesiones personales. Esto comenzará con una etapa por lo general muy extensa y compleja, lo que implica la necesidad de que la víctima conozca a la perfección qué es el proceso de reclamo por lesiones personales, cómo está compuesto y cuáles son las características de sus etapas. Desconocer alguna o todas las partes de este proceso puede generar que la víctima realice una mala declaración, no obtenga la información adecuada o se saltee la presentación de documentación infaltable. Cualquiera de estos errores, a su vez, puede marcar la diferencia entre un reclamo exitoso y uno fallido (o uno en el que la compensación sea mucho menor a la que corresponde).

Conociendo todo lo aquí mencionado, es de vital importancia reconocer qué es el proceso de reclamo por lesiones personales y qué hacer en cada una de sus etapas. Comenzando el proceso, si bien no es obligatoria la contratación de un profesional experto en estos casos, no contar con el apoyo de un abogado de lesiones personales de habla hispana es totalmente contraproducente y significa empezar con una enorme desventaja. El primer paso entonces constituye la búsqueda de una orientación legal muy capacitada en lesiones personales. De esta manera, se asegurará que la compañía de seguros de la parte responsable no estire al máximo el proceso tratando de desvirtuarlo, o que no presione al demandante acosándolo para que acepte una oferta básica, mínima, muy alejada a la que le corresponde recibir en compensación por las lesiones sufridas. Si hay algo más traumático para la víctima que un accidente con lesiones personales, es tener que afrontar la mayor parte de los gastos desde su bolsillo, principalmente si a causa de las lesiones debe dejar de trabajar, y por ende de percibir un salario.

Una vez que la víctima contrata su representación legal, comienza el proceso de presentación de su demanda por lesiones personales, por lo que el abogado trabajará en la redacción de la carta de demanda, describiendo completamente todas las razones por las que considera que su cliente debe ser totalmente indemnizado. Allí pondrá toda la información sobre todos los factores del accidente y las lesiones producidas. Si la compañía la acepta, pagará lo solicitado y finalizará el proceso; de no hacerlo, este se podría extender por mucho tiempo.

Una negación por parte de la compañía de seguros, la cual sucede realmente a menudo, dará inicio al proceso de negociación. Muchas de estas empresas no son razonables; se niegan a ceder aún teniendo muy en claro que están esperando algo que no corresponde. En consecuencia, el caso pasará a una etapa del proceso que es el litigio. Ello implica muchos otros pasos, como la fase de descubrimiento y las mociones previas al juicio. No obstante, en esta etapa aún pueden continuar las negociaciones, algo que puede derivar en un acuerdo razonable para compensar adecuadamente a la víctima, si la compañía de seguros cree que en estas fases está perdiendo terreno.

Si bien la mayoría de los casos de lesiones personales se resuelven a través de un acuerdo negociado, es probable que aún ahí no se llegue a un convenio y exista aún otra etapa más en este largo proceso, que incluirá un juicio donde un juez decida los hechos del caso. Aquí ambas partes presentarán todas las pruebas que consideren que respaldarán sus declaraciones; de esta manera, una parte intentará demostrar la necesidad de una compensación, mientras que la otra parte buscará evitar la indemnización, o que esta sea mínima en comparación con la buscada por el demandante.

El proceso de reclamo por lesiones personales podría finalizar con un veredicto en el juicio, si se determina que hay o no un responsable, imponiendo una cantidad a indemnizar. No obstante, ambas partes tienen el derecho a apelar esta decisión si estiman que fue legalmente incorrecta. Impugnar exitosamente una denegación así, requiere recibir la negativa con las razones bien detalladas y pedir una conferencia de revisión sobre sus beneficios, para armar un formulario especial y complejo. Una vez que se realice, se desarrollará un dictamen con la sentencia de un árbitro aparte, la cual ya ninguna de las partes puede apelar, finalizando el proceso de reclamo por lesiones personales.