La pandemia ha afectado de tal modo la economía que, probablemente, no veamos una reversión de la tendencia hasta el 2022, según expresan los organismos internacionales más optimistas. Pero las cosas habrían ido mucho peor sin la capacidad de contar con las nuevas tecnologías y poder teletrabajar.

El trabajo digital nos ha permitido mantener el distanciamiento social en nuestra lucha contra la Covid-19. Por lo tanto, las nuevas tecnologías no sólo son esenciales desde el punto de vista económico sino que son una herramienta crucial en la lucha contra la pandemia.

La cuarta revolución organizacional se está gestando con cambios claves en los que las unidades de vinculación tecnológica (uvt’s) tienen un rol protagonista. Por eso el 4 de Junio, se celebra el Día Nacional de la Vinculación Tecnológica Argentina, a partir de una iniciativa propuesta por entidades de la sociedad civil para fomentar la conformación de un ecosistema colaborativo promotor del crecimiento regional.

En esta fecha significativa se reflexionará sobre la necesidad de fortalecer la formación e impulsar la adaptación constante a los nuevos escenarios pandémicos y post pandémicos basados en la gestión tecnológica del conocimiento. En poco tiempo todo estará conectado a través de programas y sistemas de Cloud Computing, Internet de las Cosas, Big Data, entre otras los denominados ‘habilitadores digitales’ que permiten digitalizar todos los procesos y la interacción de todas las maquinarias a través de plataformas conectadas (Internet de las Cosas). Es una revolución que ha venido para quedarse, ya es una realidad que está transformando a toda la sociedad.

Una de estas claves es “la automatización de los procesos y que las máquinas puedan aprender de sus propios errores y evolucionar es algo que marcará la evolución de la industria”, como ha asegurado Rolando Matkovic, director del Centro de Digitalización de CEDyAT, en la que la persona ocupa el centro de toda la estrategia las nuevas tecnologías. Una persona hiperconectada y una demanda cambiante, conlleva a la generación de un servicio o un producto que puede utilizarse y testarse desde cualquier terminal reportando de forma constante datos de la satisfacción del usuario. Esto lo cambia todo para las diferentes dirigencias que tienen a cargo organizaciones, sean públicas o privadas.

En este contexto, las autoridades del sector público deben apoyarse en las UVTs especializadas para implementar nuevos procesos digitales en las que ellas son más ágiles e innovadoras aprovechando la flexibilidad que otorga la Ley 23.877 superando burocracias recurrentes. Un claro ejemplo de esto ha sido la optimización informática realizada antes de la pandemia en múltiples organismos públicos, como el caso del ex-Ministerio de Producción y Trabajo que ha permitido contener a distancia diferentes realidades sociales, económicas y productivas del país.

Las investigaciones recientes han puesto de relieve un tema recurrente: la falta de políticas, ya sea para las empresas o los funcionarios públicos. Ahora bien, la conclusión es también clara: la digitalización será una parte importante de nuestra economía post-Covid-19. Por ello, cuanto antes piensen los encargados de formular políticas y los dirigentes empresariales en las consecuencias de una fuerza laboral basada en el propio domicilio, mejor posicionadas estarán nuestras empresas y comunidades cuando retroceda la pandemia.

El COVID-19 ha demostrado la importancia de que el funcionariado actúe en consecuencia con las exigencias de los nuevos escenarios. En ese sentido, fue y es trascendental promover la digitalización de trámites y servicios gubernamentales para fomentar la innovación mediante la vinculación tecnológica con instituciones habilitadas por el Poder Ejecutivo Nacional. En ese contexto, y en línea con la creciente aceptación de la idea de que el mundo del futuro tendrá que ver cada vez más con la tecnología y la innovación, resultará oportuno impulsar la inclusión de este aspecto en las agendas estratégicas de concertación política y social a plantearse tras la pandemia. Lo importante es no demorar más.

Por Guendy Palazzini, coordinadora de UVT-CEDyAT