En este artículo nos proponemos echar un vistazo a diversos elementos que rodean un accidente automovilístico, concentrándonos particularmente en la situación de las víctimas de accidentes de vehículo en Houston, Texas.

Hablaremos de la situación de la seguridad vial en dicha ciudad, dedicaremos un párrafo muy breve a las estadísticas previas y pasaremos a concentrarnos especialmente en los tipos de lesiones más habituales y en los derechos que asisten a los accidentados para que pedant obtener un resarcimiento justo por los daños experimentados.

La seguridad vial en Houston.
Los especialistas en seguridad vial afirman que la cantidad de accidentes automovilísticos en Houston venía descendiendo de manera leve pero sostenida entre 2016 y 2018, después de haberse disparado de manera trágica entre 2015 y 2016. Aun así, el Departamento de Transporte de Texas reportó en 713 víctimas fatales y 3321 casos de lesiones graves en 2017 en el condado de Harris, debidas a accidentes automovilísticos, y las cifras habrían vuelto a incrementarse antes de la actual pandemia.

En Houston, como en todas las grandes ciudades del mundo, la proporción de siniestros viales sobre la cantidad de habitantes es muy superior a la que se observa en ciudades más pequeñas y pueblos. En ellos, además de existir menos carreteras y avenidas potencialmente peligrosas, es probable que el ritmo de vida los haga menos propensos a las causas humanas de los accidentes de tráfico. Ahora bien: ¿cuáles son típicamente esas causas?

Accidentes de tránsito: causas más comunes
Un choque puede producirse por muchas causas, pero casi todos se pueden atribuir a algún tipo de negligencia. La distracción del conductor, que puede estar prestando más atención a otros pasajeros de su auto o al GPS que le indica cómo llegar a destino que a la calle o carretera por donde maneja, la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas, incluso las recetadas, la fatiga y la falta de sueño, entre otros factores, pueden reducir significativamente la habilidad de una persona para reaccionar ante un peligro potencial al volante. El estrés y el apuro pueden derivar en una forma agresiva y riesgosa de conducir. Un pequeño lapso de desatención puede derivar en un accidente. Y sus consecuencias, siempre negativas, pueden variar entre la molestia y el costo de reparar una abolladura en el auto hasta la muerte de toda una familia, pasando por varios tipos de lesiones de diferente gravedad.

Tipos de lesiones
La víctima de un accidente automovilístico puede sufrir distintos tipos de lesiones. Entre estas se incluyen heridas en la cabeza, quebraduras de huesos, daños en los tejidos blandos, lesiones en las piernas y las rodillas, daños en los órganos y traumas de la médula espinal. Daremos algunos ejemplos concretos.

• Esguince de cuello: Conocido popularmente como “latigazo”, es la lesión que más se reporta ante las compañías de seguros en los reclamos por accidentes automovilísticos. El latigazo puede producirse en distintos tipos de choque, pero el más común es el de las en los choques desde atrás, en los que la cabeza y la espalda resultan sacudidas hacia adelante y hacia atrás, siguiendo al cuerpo.
• Lesiones craneales: Pueden ocurrir si la cabeza golpea el volante o el parabrisas, o si algún objeto que se encuentra en el vehículo sale volando por el choque y la golpea. Pueden no ser más que moretones, pero los casos más graves son los de concusión, conmoción cerebral y lesión cerebral traumática. Los accidentes de auto son la tercera causa de lesiones cerebrales traumáticas, según el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (Center for Disease Control o CDC).
• Traumas en el cuello o la espalda: Como en el caso de las lesiones en la cabeza, pueden causar dolores y molestias si son leves, pero en un choque grave pueden provocar lesiones permanentes a la columna vertebral y la médula espinal. En este sistema vital del organismo, un golpe violento puede quebrar, comprimir, dislocar o romper las vértebras del cuello o la espalda. Las lesiones de la médula espinal pueden resultar en parálisis total o parcial del cuerpo o las extremidades. No se puede exagerar la gravedad de este tipo de heridas, cuya causa principal son los accidentes en vehículos motorizados.
• Lesiones en las piernas: A menudo tienen su causa en los choques frontales, al quedar atrapadas entre la zona del tablero y los pedales.
• Daños en los órganos internos: Son una de las consecuencias más peligrosas de un accidente automovilístico. Se producen cuando trozos afilados, de metal o de vidrio por ejemplo, penetran en el cuerpo y dañan el corazón, los pulmones, el hígado, etc.
• Quebraduras: El impacto de un choque puede producir quebraduras en los huesos de todo el cuerpo. Algunas de las lesiones mas comunes son las fracturas de la clavícula, piernas, brazos, pelvis, costillas, cuello, columna vertebral, y tobillos.
• Tejido blando: Se llama así a todos los tejidos que rodean y mantienen unidos los órganos, principalmente los músculos y la piel. Son las lesiones más habituales en los accidentes, y aunque pueden no ser de gravedad o tener consecuencias permanentes, pueden perjudicar a la víctima de un accidente automovilístico al hacerle perder días de trabajo e incurrir en costos médicos.


Qué hacer después de un accidente
• Obtener atención médica inmediata. En un accidente automovilístico grave, las víctimas son rescatadas por los servicios de emergencias médicas, la policía o los bomberos. En otros, el accidentado la procura porque siente dolores, aunque no haya quedado incapacitado. Pero existen casos en los que no se sienten molestias y la persona no cree haber recibido lesiones. Sin embargo, es imprescindible consultar al médico inmediatamente después de haber sufrido un choque. Algunas lesiones no se sienten en el primer momento, debido a la adrenalina, y sus consecuencias pueden tardar algún tiempo en manifestarse. La consulta médica inmediata es imprescindible para garantizar su salud. Y en el caso de tener que defender sus derechos en las cortes judiciales, son la primera evidencia de que las lesiones han sido producto del accidente.
• Notificar a la policía. Lo mismo que ocurre con la asistencia médica, la policía interviene por sí misma en los accidentes graves. De todos modos, la víctima de un accidente automovilístico haría bien en denunciar un choque que no parece revestir gravedad en los primeros momentos, porque esa constancia también es una evidencia importante en caso de tener que entablar una demanda.
• Si es posible, obtener evidencia en el momento y lugar del accidente. Tomar fotografías, perdir los datos a los testigos, etc.
• Contactarse con su compañía de seguros. Por lo general, esta se encarga de lidiar con la aseguradora del otro u otros conductores, ambas buscan determinar quién fue el culpable del accidente y tratan de llegar a un acuerdo sobre las compensaciones correspondientes.
• Si siente que se le atribuye injustamente la culpa de un accidente, o si piensa que la indemnización que se le ofrece es insuficiente, consulte con un abogado experto en lesiones por accidentes automovilísticos.